Juego libre: Deja que los niños se ensucien

Los niños se ensucian, eso es así. Por lo general, mamás y papás se esfuerzan un montón para evitar las manchas y el desorden general que parece seguir a los niños. Sin embargo, el juego libre nos demuestra que no todos los tipos de desorden y suciedad son iguales. Claro, las manos sucias en la mesa a la hora de la cena y montones de juguetes que nunca se limpian no es bueno, pero otro tipo de suciedad puede acabar siendo beneficioso para tu peque.


Estas son algunas de las razones por las que es posible que quieras dejar que tu pequeño practique el juego libre y se lo pase estupendamente mientras se ensucia:

Puede mejorar su salud:

Cada vez más investigaciones defienden que la suciedad es algo que los niños necesitan y el juego libre lo fomenta. De hecho, la tierra es buena y los gérmenes pueden ser tus amigos, ya que la exposición a la suciedad controlada ayuda a los niños a construir sistemas inmunológicos fuertes que proporcionarán protección durante toda la vida.

La hipótesis de la higiene, o la creencia de que la suciedad puede proteger a los niños de las alergias y las enfermedades, es algo que se sigue estudiando. Mientras los científicos debaten sobre el tema, lo más importante para los padres es esto: El juego libre en la tierra no es tan malo y puede ser beneficioso. Sin embargo, se deben seguir las reglas de buena higiene, incluso enseñarle a su hijo a lavarse las manos después de jugar en el lodo o estar expuesto a gérmenes, y, por supuesto, tu peque debe mantener las vacunas actualizadas ya que brindan un impulso importante de inmunidad

Involucra los sentidos:

El juego libre da a tu peque la sensación de tener barro en los pies descalzos, el sonido de un pájaro, el olor de la hierba de cerca: Todas estas experiencias sensoriales lo ayudarán a comprender el mundo mejor que cualquier libro, móvil o DVD. Puedes contarle todo sobre las frutas del bosque, como las moras, pero hasta que vean sus colores brillantes, sientan su carne blandita y sepan lo dulces que son, no sabrán realmente lo que es. Esta filosofía está muy en contacto con la educación Montessori, que fomenta la necesidad de que los niños sean libres dentro siempre de unos límites. Para ello también hay una colección de productos Montessori que pueden ayudarte a llevar la filosofía de esta educadora a casa.

Cuando se estimulan los sentidos múltiples, es más probable que el cerebro recuerde lo que se está aprendiendo, así que intenta enseñar números, colores y palabras nuevas usando materiales naturales que involucren múltiples sentidos. Piensa en flores aromáticas, palos y rocas. Además, es perfecto para aprender este verano mientras estáis de viaje de familia.

Desarrolla habilidades motoras:

Por supuesto, hay muchas formas que no ensucian para que tu hijo ejercite sus habilidades motoras. Muchos juguetes bonitos para bebés, por ejemplo, ayudan a los niños a recoger y jugar con piezas pequeñas o escribir en pizarras sin ensuciarse o desordenarlo todo. El inconveniente es que estos juegos no permiten demasiada creatividad. En otras palabras, con este tipo de juguetes un niño solo puede hacer lo que se espera de él y todo ha sido planificado previamente. No hay una oportunidad de experimentar mucho más allá de las limitaciones de las características del juguete.

Dale a tu hijo hojas grandes de papel, o un rollo de mantel de papel, un poco de pintura lavable y cualquier objeto que pueda hacer de herramienta divertida para pintar, y es más probable que los veas más emocionados y motivados a usar esos músculos pequeños de las manos y los dedos. Estos músculos son los que usarán para todo, desde comer hasta abrocharse una chaqueta o coger un lápiz. Y durante toda su vida.

El juego libre es importante para ayudar a tu hijo a usar sus piernas, brazos, espalda, hombros, etc. Hay mucho por ejercitar en el gran gimnasio de un parque de juegos o cualquier destino de verano, como un camping, la playa o la piscina. Te sorprenderías de todo lo que pueden hacer los pequeños en un lugar que tenga unos pocos árboles, tierra o algo de agua. Eso es el juego libre.

Hace que los niños piensen:

Cuando existe la posibilidad de escalar, rodar, gatear y saltar libremente, tu pequeño explorador puede usar su imaginación para crear lo que quiera. También les permite probar el “¿y si …?” ¿Qué sucede si arrojo un poco de agua en ese agujero sucio? ¿Qué pasa si tiro de las hojas de hierba? Aquí, tu hijo puede empezar a hacerse preguntas, hacer observaciones y cambiar la situación para ver si cambia el resultado. Sí, se van a ensuciar, pero también van a pensar como un científico, lo que los pondrá en el camino para hacer y responder muchas más preguntas en los años venideros. La curiosidad es una gran virtud que se desarrolla de pequeños y que dura toda una vida.

Hace que los niños mejoren en la limpieza:

Por extraño que parezca, a menudo es más fácil hacer que los niños limpien después de un tiempo de juego libre y desordenado, pero solo si se ha tomado el tiempo para establecer algunas pautas tanto de tiempo libre como de tiempo de limpieza de antemano.

En primer lugar, considera crear una zona (una en el interior, otra al aire libre) donde tu hijo pueda hacer un desastre y no tenga que limpiar de inmediato. Llena esta área con juguetes y materiales que fomenten el juego libre y constructivo.

Luego, ayúdalo a prepararse para la transición del juego desordenado a la limpieza, avisándole 15 minutos antes de que sea el momento de limpiar. Recuérdalo otra vez en 10 minutos y luego 2 minutos antes de que sea el momento. Cuando empiece a recoger sus juguetes puedes hablar de lo que va a pasar después. Esto hará que parezca una actividad emocionante, incluso si es la hora de la siesta.

Dale a tu pequeño herramientas especiales de limpieza, como un recogedor y un cepillo o incluso un delantal, incluso puedes asociar el momento de la limpieza con una canción que le encante. De esta manera, la limpieza también será como un juego y puede ayudarlo a fomentar buenos hábitos que siguen al buen ensuciamiento. El juego libre nos hace libres.

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