La temperatura adecuada para el confort del bebé y para ahorrar energía en tu hogar

Nuestros bebés se merecen -y necesitan- estar en un ambiente en el que se les haga sencillo descansar. En el descanso de los más pequeños, así como en el de los adultos, incide una serie de factores claves, como la vestimenta y la calidad del colchón. Esto que hemos nombrado anteriormente, aunque importante, no es tan relevante como la temperatura de la habitación.

Y es que, si la habitación de nuestro bebé está demasiado fría o caliente, este se sentirá desagrado y, lo que puede ser peor aún, puede ser motivo de enfermedades.

Si a los más grandes, a los que tenemos un sistema inmunológico desarrollado y fortalecido, nos afecta un ligero cambio de temperatura, ¿qué quedará para un pequeño que apenas comienza su vida? ¡No tomes este tema a la ligera!

Ahora bien, siempre que hablamos de la temperatura adecuada caemos en confrontación, pues para cada uno existe una temperatura óptima, según nuestros gustos y preferencias, pero, como el niño no puede elegir, más que solo ofrecerle confort, debemos fijar la temperatura adecuada para su salud.

Podemos decir, por regla general, que la temperatura en la mañana no debería exceder los 22 ºC, mientras que en la noche no superará los 20. Recuerda que los niños duermen con ropa abrigada y el diferencial de calor entre el ambiente y su cuerpo se equilibrará en un punto medio.

Ahora bien, mantener esa temperatura respetando nuestra economía puede ser un desafío, pero eso no significa que no debamos hacerlo. Por eso, queremos enseñarte algunas estrategias.

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Consejos para mantener la temperatura de la habitación mientras se ahorra energía

  1. Lo primero que debes hacer es identificar cuánto tiempo pasa el bebé en la habitación y cuáles son los horarios más frecuentes. Esto te ayudará a hacer el cálculo de consumo promedio de gas que usas en tu calentador o la energía que se consume en un acondicionador de aire.
  2. Luego de que sabes en qué intervalos necesitas una temperatura específica, averigua cuál de ellas es la de mayor demanda energética y, basándote en esto, podrás contratar una tarifa de gas natural adecuada. La oferta actual es variada y podrás contratar luz y gas con discriminación horaria.
  3. El análisis anterior te servirá para que, en los momentos en que más consumes energía para calentar o enfriar la habitación, te cobren menos por el servicio.
  4. Otro consejo es que apagues la calefacción cuando no la uses. Si el pequeño está en una guardería o realiza actividades en otra habitación, puedes aprovechar para darle un descanso a la calefacción. Cuando veas que se va a quedar dormido, la enciendes de nuevo para que la habitación esté acondicionada cuando lo lleves a dormir.
  5. Si el bebé se despierta y saldrá de la habitación, apaga el equipo y aprovecha el calor residual. Con esto ahorras y aclimatas al bebé a la temperatura del resto de las habitaciones.
  6. Siempre que sea posible, descentraliza la climatización de la casa. Esto te permitirá ofrecer la temperatura ideal según las necesidades de cada habitación.

No olvides ajustar la temperatura según la estación de año

Más allá de saber la temperatura ideal para el día o la noche, es importante que evalúes cuál es la temperatura según la estación. Cuando las temperaturas son extremas, el desafío será mayor, pues el equipo de calefacción tendrá que vencer un diferencial de temperatura mayor, consumiendo más energía. Si deseas más información al respecto, puedes ver este enlace.

Recuerda, la temperatura de la habitación de tu bebé, más que confort, que es importante, es una cuestión de salud.

 

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